Este es un aspecto difícil de controlar para nuestro cerebro y sirve como señal de que debemos fortalecer nuestra Inteligencia Emocional.
Rosa es una mujer excepcional; trabaja, atiende los quehaceres del hogar y es una esposa ejemplar. Siempre se esfuerza al máximo para mantener todo en perfecto estado. Hace unos días, mientras conversaba con una amiga, Rosa confesó que se sentía exhausta. Su autoexigencia, tanto consigo misma como con su esposo, le estaba causando muchos dolores de cabeza. Siempre sentía que había más detalles por mejorar.
Un día, por accidente, derramó café en el suelo. Mientras trataba de limpiar el desastre, resbaló y golpeó su cadera contra el mueble de la alacena, provocando la caída de varios frascos de especias. La cocina de Rosa quedó convertida en un completo desorden. Sintió una intensa oleada de emociones. Tomó la taza de café y estuvo a punto de arrojarla al suelo de la rabia. Sin embargo, al mirarse en la ventana y verse reflejada, de repente, rompió en llanto, como si fuera una niña pequeña.
Cuando experimentamos una emoción, primero hay un estímulo (en este caso, derramar el café), luego la emoción se manifiesta de inmediato (Rosa respondió con enojo). Esta emoción nos lleva a una acción, y en el caso de Rosa, tuvo dos reacciones: buscó rápidamente algo para limpiar, pero el enojo la hizo querer lanzar la taza. Con el tiempo, al volverse consciente de la situación y de la acumulación de estas emociones, terminó soltando un llanto profundo.
Las emociones son esenciales para los seres humanos, ya que somos seres que dependen en un 80% de lo emocional y en un 20% de lo racional. Si no expresamos nuestras emociones en el momento adecuado, pueden acumularse y generar sentimientos reprimidos. Esto fue lo que le sucedió a Rosa, quien experimentó un estallido emocional debido a una simple taza derramada. La acumulación de estrés y emociones reprimidas se debió a su autoexigencia. Siempre es beneficioso reflexionar sobre cómo nos sentimos y, si algo no nos resulta cómodo, es importante hablar al respecto y buscar nuevas formas de sobrellevarlo. De lo contrario, esa insatisfacción saldrá a la superficie en un momento inoportuno y podría afectarnos, no solo a nivel personal sino también en nuestras relaciones con los demás. Aprender a expresar lo que sentimos y afrontar situaciones de manera diferente es fundamental para lograr cambios positivos. ¡Mucho éxito en esos pequeños cambios!