Yo no morí el día que mi madre me enterró, ciertamente creo que morí muchísimo antes, incluso si soy sincero, creo haber muerto desde aquella primera vez que no supe realmente en qué momento, el deseo de consumir se volvió necesidad y no me importó robarle a mi propia familia con tal de conseguir lo que se volvió poco a poco mi perdición.
Perdí todo en aquel momento, pues me alejé de mi empleo, amigos, pareja y padres, en cierta forma de todos aquellos que no veían lo que yo, pues mi excusa siempre era yo puedo dejar esto cuando yo quiera, no me dejé ayudar y muchas veces juzgué de locos a quienes solo querían que volviera a recuperar mi vida.
Hoy, en mi funeral, puedo entender las palabras de despedida de mi madre, ella sólo quería que fuera una gran persona, una persona ejemplar y lejos de eso fui un ladrón, un vividor, un dealer, una escoria más en el mundo, pero a sus ojos, a los ojos de aquella gran señora que carga tanta pena en su mirar, era sólo su pequeño perdido, y es que si supieran todos los errores que cometí y todas las veces que llegué llorando a pedirle perdón y repetirle hasta el cansancio que cambiaría, obvio uno más de mis engaños, el papel mejor jugado porque sabía que ella todo me creería y que aun sabiendo en el fondo que le mentía, siempre confiaba en mí otra vez.
Poco a poco al ir perdiendo todo comencé a robarle a la familia hasta que ya no fue suficiente, cada día necesitaba más, cada día debía buscar más ingresos porque justo mi pensar sólo daba para pensar que entre más dinero, más droga y así fue, inicié asaltando vecinos y como vi que no pasaba nada, continúe robando tiendas, ahora no sólo era el placer de consumir sino el saber que cada que cometía un delito me volvía, al menos por ese momento, el dueño del mundo o al menos así lo sentía yo porque en mis manos y respecto a lo que conseguía podía o no quitarle la vida a otros o incluso decidir si lo dejaba ir así nada más o lo golpeaba un poco sólo para que no se le ocurriera denunciarme.
Esto realmente cada vez fue más sencillo y poco a poco dejó de generar el placer de un inicio ya robar no era suficiente, conseguí nuevos amigos, una nueva familia o al menos así me lo hicieron sentir, pues lejos de cualquier crítica, lejos de cualquier llamado de atención estas personas entendían todo y además me acompañaban y motivaban mis malas decisiones de tal manera que crecí en la organización hasta ser jefe de zona, ahora nadie hacia nada sin que yo me enterara, nadie dejaba esta vida si a mí no se me daba la gana, yo mismo la ofrecía gratuitamente a jóvenes que eran blanco fácil que ciertamente sabía que caerían quizá no a la primera o la segunda, pero no estaba de más seguir insistiendo hasta hacerlos caer, porque eso era lo que deseaba, pues tan solo buscaba que se perdieran tanto como yo me perdí, al punto de considerar familia a quienes más daño me hicieron y por el contrario, enemigos a quienes solo buscaban brindarme amor y cuidados.
Poco a poco yo dejé de ser yo, dejé de ser humano, dejé de luchar y solo fui un zombi segado por la ambición del dinero, el placer del poder y la necesidad de satisfacción que generaba en mí el consumir.
Sin duda hoy en mi funeral mis palabras serian que no culpen a nadie de lo que me ha pasado, ya que hoy puedo decir que sin darme cuenta yo mismo me maté, pues cada día con cada mal paso un poco de inocencia y conciencia en mi iba muriendo al punto de llegar a burlarme de la muerte, no sólo mía sino de todas aquellas vidas que yo mismo quebrantada hasta colapsar sus mundos para hacerlos igual de infelices que yo, porque si bien cada mala decisión me reconfortaba con lujos, perdí lo más importante que tenía, el amor de todos aquellos que esperaban lo mejor para mí.
Perdí todo incluso la vida, pero nada me dolió más que causar tanto daño a mi madre (puedes colocar al familiar que no merecería nunca que le causes derramar lágrimas de dolor por ti) quien aun sabiendo todos mis crímenes y fechorías me seguía viendo como el niño al que debía proteger.
Y si hoy tuviera una nueva oportunidad, al menos sé que antes de entrar en este círculo vicioso me preguntaría que tanto necesito perder para abrir los ojos y cambiar mis decisiones, pues puede que todo lo pude iniciar como un juego. ¿Pero realmente será un juego que valió la pena jugar? Perderme a mí mismo y dañare a todos aquellos a quienes amo.
Sinceramente espero lo puedas entender, hoy a través de mi experiencia, antes de tomar tan malas decisiones y no entres a jugar con tu vida y la de quienes te rodean.